Entender cómo funcionan las diferentes tecnologías híbridas puede ayudar a elegir el vehículo que mejor se adapta al estilo de conducción y a las necesidades de cada usuario.
- somosconauto

- hace 7 días
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San José, agosto de 2026. Los vehículos híbridos combinan un motor de combustión y un motor eléctrico con el objetivo de ofrecer mayor eficiencia y autonomía. Sin embargo, no todos los sistemas híbridos funcionan de la misma manera.
Uno de sus principales beneficios es que la interacción entre ambos motores puede gestionarse automáticamente durante la conducción, buscando un equilibrio entre desempeño y eficiencia.
“Este tipo de tecnología ofrece una mayor autonomía por tanque de combustible, ya que en la ciudad el sistema aprovecha el motor eléctrico para optimizar el consumo y, en recorridos largos, están diseñados para entregar potencia, eficiencia y buen desempeño para largas distancias”, explicó Jorge Sánchez, gerente de Ventas de Ford.
Ante una oferta cada vez mayor de vehículos electrificados, Ford, con el respaldo de Grupo Purdy, comparte cuatro aspectos que conviene conocer antes de elegir un vehículo híbrido.
1. No todos los híbridos funcionan igual
Aunque todos combinan un motor de combustión con un sistema eléctrico, existen diferencias importantes en el nivel de participación del motor eléctrico y en la manera de gestionar la energía.
En un mild hybrid (MHEV), el sistema eléctrico apoya al motor de combustión en momentos específicos, como el arranque o la aceleración, pero no puede impulsar el vehículo por sí solo.
En un full hybrid (FHEV), el motor eléctrico sí puede mover el vehículo de manera independiente bajo determinadas condiciones. Además, puede trabajar en conjunto con el motor de combustión y recuperar energía durante las frenadas y desaceleraciones. Al ser autorrecargable, no necesita conectarse a una fuente externa.
Por su parte, un plug-in hybrid (PHEV) incorpora una batería de mayor capacidad que debe conectarse a una fuente de energía externa para alcanzar su carga máxima y aprovechar su capacidad de conducción eléctrica.
Un ejemplo de tecnología full hybrid es el Ford Edge FHEV, que gestiona automáticamente el uso del motor eléctrico, el de combustión o ambos según las condiciones de manejo. De acuerdo con Ford, esta configuración permite alcanzar hasta 1.000 kilómetros de autonomía combinada, sin necesidad de conectarlo a una fuente externa para recargar la batería.
2. Más eficiencia no significa menos potencia
Uno de los mitos alrededor de los vehículos híbridos es que deben sacrificar desempeño para reducir el consumo de combustible.
Sin embargo, ambas tecnologías de propulsión pueden trabajar de manera complementaria. Sistemas como el incorporado en el Ford Edge FHEV ofrecen respuesta cuando las condiciones de manejo requieren mayor potencia y, cuando opera con propulsión eléctrica, favorecen una conducción más silenciosa y confortable.
3. Elija una tecnología que se adapte a su rutina
Antes de comprar un híbrido es importante analizar el uso cotidiano que tendrá el vehículo. Conducir principalmente en ciudad, recorrer largas distancias o disponer de infraestructura de carga son factores que pueden influir en cuál tecnología resulta más conveniente.
Los híbridos autorrecargables recuperan energía durante las frenadas y desaceleraciones y administran automáticamente el funcionamiento entre el motor eléctrico y el de combustión, sin depender de una conexión externa para recargar su batería.
En cuanto al mantenimiento, este puede ser similar al de un vehículo de combustión. Cumplir con los servicios programados y mantener las llantas con la presión recomendada también contribuye a obtener un mejor rendimiento y eficiencia.
4. Pruébelo antes de decidir
Cada tecnología híbrida ofrece una experiencia de conducción diferente. Por eso, realizar una prueba de manejo permite conocer aspectos como la respuesta al acelerar, la transición entre el motor eléctrico y el de combustión, el confort y el comportamiento del vehículo en distintas condiciones.
En los híbridos autorrecargables, una conducción suave, con aceleraciones progresivas y frenadas graduales, favorece la recuperación de energía. Observar el panel de instrumentos también permite identificar cuándo funciona el motor eléctrico, el de combustión o ambos.
“La movilidad híbrida está diseñada para hacer más eficiente la conducción sin sacrificar la experiencia al volante. Conocer cómo funciona cada sistema permite aprovechar mejor los beneficios, como una mayor autonomía, una gestión más eficiente de la energía y un mejor equilibrio entre desempeño y consumo”, concluyó Sánchez.
Información suministrada por Ford Costa Rica y Grupo Purdy.




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